03:56, 06-01-2009
 
 
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¿Que conoces de nuestra provincia? Compruébalo en este crucigrama.
 


CAMINO DEL CID

A LOMOS DE LA ÉPICA
Hay un camino en Soria que se entrega sin remedio a la epopeya. Una andadura de signo medieval. Una figura que cabalga por sus caminos anchos, mientras los juglares cantan de memoria y a viva voz hazañas de épica antigua. Mitad historia y mitad leyenda, el Cid recorre con sus mesnadas el polvo del castellano desde hace nueve siglos, en un principio de gestas que, escritas para ser recitadas y oídas, hilvanan como entonces una ruta definida en la que esta provincia juega un papel fundamental. Quizá fuera por que su autor o copista clérigo de Fresno de Caracena Per Abart . O puede que, siguiendo la tesis definida por Ramón Menéndez Pidal, tras el anónimo se escondieran dos plumas distintas, procedentes de San Esteban de Gormaz y Medinaceli.
En 1998, y a punto de cumplirse el noveno centenario de la muerte del caballero burgalés, ocho diputaciones de cuatro comunidades autónomas quisieron aunar esfuerzos y economías para desenterrar memorias. El hilo conector lo pondría un Cantar en castellano antiguo que, lejos de recoger glorias y victorias de Rodrigo Díaz de Vivar, entra en escena a cuestas ya con su desgracia: el: el destierro injusto que le impusiera, al final de su vida, el Rey Alfonso. Así, las provincias de Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante, decidieron crear y recrear un camino común, cuya cohesión radicara en los hitos de la memoria. Turismo, cultura y medioambiente harían el resto del peregrinaje.
Los pasos medievales de un hombre al que su bravura le valiera el apodo de Campeador entre moros y cristiano regresaba de esta forma novecientos años después de que en el siglo XI le viera cabalgar por la Castilla polvorienta. Hoy el viajero se internará tras la estela humana y heroica de el caballero exiliado y cantando por una de las obras más importantes de la literatura épica.
Bajo el lema Ego de Ruderico 1043 –1099, el guerrero guiará un itinerario que a Soria le llega desde Burgos por Alcubilla de Avellaneda, para recorrer diferentes localidades hasta Retortillo,, donde entregará el testigo cidiano a Guadalajara. Más tarde esta provincial lo devolverá de nuevo por Esteras de Medinaceli hasta Santa María de Huerta, desde donde partirá a Zaragoza. En medio, una treintena de pueblos jalona el camino trazado por un Cantar que nació para ser escuchado en boca de los juglares de gestas.
Arte, naturaleza, gastronomía, gentes y paisajes coserán los hilvanes últimos de la Ruta del Cid, mientras viajeros de coche, bicicleta, caballo o mochila descubren el recuerdo de un burgalés que midió con las estrellas. Y dentro de esta andadura medieval a las puertas del tercer milenio, dos grandes historias: el recorrido soriano, fusión de los caminos del Destierro y de la Afrenta, habrá de hacerse uno este extremo de sudor y polvo por el que Cid cabalga.
El Cid sale de Burgos a Soria
Es el siglo XI y finales del XX( o si lo prefiere, principios del XXI).
El Campeador y el viajero han llegado a Alcubilla de Avellaneda. Es el principio de una ruta en la que el tiempo, prescindiendo de las dimensiones, se hace uno. Esta vez el visitante no encontrará en la guía que tiene entre sus manos un periplo detallado de lo que ha de hallar. La mayoría de las localidades por la que pasará en su búsqueda de los pasos cidianos están pormenorizadas en otros itinerarios, ya que forman parte de tierras del Burgo, Berlanga, Medinaceli y la Ribera. No quisimos reiterarnos. El espacio es a veces tirano y las líneas repetidas sobran en el papel, así que le bastará con remitirse a otras rutas, en las que los pueblos se desentrañan con más minuciosidad.
Por otro lado, la figura del Cid es grande, alta y ancha. Ya lo era en la historia y la leyenda se encargó de hacerla más, por lo que bastará su sombra para llenar un recorrido bien detallado en el Cantar anónimo.
Vayamos tras él.
Rodrigo Díaz de Vivar entró en estas tierras en lo que era su cuarta jornada de destierro. Venía de Burgos, de donde había sido expulsado por el rey Alfonso, aquél contra el que el Campeador había luchado tiempo atrás y ahora se proponía servir. El exiliado medieval (¡Que buen vasallo sería si tuviese buen señor!) hubo de dejar su tierra con pesares y mesnadas y se lanzó al largo camino que le llevará en repetidas ocasiones a la esquina provincial en la que hoy nos encontramos.
Desde Alcubilla de Avellaneda, siguiendo camino y Cantar, la ruta cidiana bordeó (bordea) la antigua calzada romana que comunica Zaragoza con Astorga. La vía, que por los alrededores se conoce con el nombre de Senda de las Brujas y Camino de los Moros, fue también recorrida por otro hombre con memoria compartida por la historia y la leyenda: Almanzor ascendió por allí durante la expedición de Cerbera.

Otro día de mañana empiezan a cabalgar.
de tu tierra va saliendo el Campeador leal,
San Esteban deja a un lado aquella buena ciudad.


San Esteban de Gormaz, cabecera de la ribera vinícola soriana y villa declarada Conjunto Histórico Artístico, detiene el camino junto a las orillas del Duero. Los sabores medievales de la que fuera un día Puerta a Castilla con fortaleza estratégica y soberbia asaltarán al viajero, bien avenidos con los rastros de las cultura celtibérica y el románico generoso. El Cantar del Mío Cid le hará sus honores reiterados tanto en el Destierro como en la parte dedicada a la Afrenta de Corpes. 

La gente de San Esteban, como muy buenos que son
A Minaya y los suyos muy bien que los recibió;
De vino, trigo y viandas tributo ofreció.
Minaya, aunque no lo acepta, agradecido quedó.


“Muchas gracias quiero daros, varones de discreción,
Por vuestra ayuda y respeto en eso que nos pasó
Mucho que os lo agradece desde allí el Campeador
Y así mismo desde aquí os lo agradezco yo”


¡Por el Dios que está en los cielos que tendréis buen galardón!
Si la teoría de Menéndez Pidal fuera la cierta, el juglar que escribiera El Destierro era natural de la villa, mientras que La Afrenta fue obra de un mediniense. Eso explicaría el detalle con que la zona es retratada en el Cantar, así como la bondad dedicada a un San Esteban que dio posada a las hijas del Campeador tras ser maltratadas pro sus maridos en el Robledal de Corpes. Es el paisaje que da entrada a la otra localidad soriana. Castillejo de Robledo.
    TIERRA DE ÁGREDA
    TIERRAS ALTAS
    TIERRA DEL VALLE
    LA SORIA VERDE
    SENDERO IBÉRICO SORIANO
    CAMINO DEL CID
 
NUEVA RUTA
  LA CELTIBERIA SORIANA
Todas estas rutas forman parte de la amplia oferta del Patronato Provincial de Turismo de Soria. Los contenidos y las imágenes de cada uno de los recorridos han sido facilitados a valonsadero.com por el propio Patronato. Los textos son obra de Susana Gómez Redondo, y las fotografías perteneces al archivo del Patronato de Turismo, Fernando Santiago, Lourdes Lezcano, Félix Lozano, Alejandro Plaza, Valentín Guisande, Manuel Caloto y Paco Lucas.
 
 

 

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