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| ¿Que
conoces de nuestra provincia? Compruébalo
en este crucigrama. |
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| A
LOMOS DE LA ÉPICA |
Hay
un camino en Soria que se entrega sin remedio a la epopeya.
Una andadura de signo medieval. Una figura que cabalga
por sus caminos anchos, mientras los juglares cantan
de memoria y a viva voz hazañas de épica
antigua. Mitad historia y mitad leyenda, el Cid recorre
con sus mesnadas el polvo del castellano desde hace
nueve siglos, en un principio de gestas que, escritas
para ser recitadas y oídas, hilvanan como entonces
una ruta definida en la que esta provincia juega un
papel fundamental. Quizá fuera por que su autor
o copista clérigo de Fresno de Caracena Per Abart
. O puede que, siguiendo la tesis definida por Ramón
Menéndez Pidal, tras el anónimo se escondieran
dos plumas distintas, procedentes de San Esteban de
Gormaz y Medinaceli.
En 1998, y a punto de cumplirse el noveno centenario
de la muerte del caballero burgalés, ocho diputaciones
de cuatro comunidades autónomas quisieron aunar
esfuerzos y economías para desenterrar memorias.
El hilo conector lo pondría un Cantar en castellano
antiguo que, lejos de recoger glorias y victorias de
Rodrigo Díaz de Vivar, entra en escena a cuestas
ya con su desgracia: el: el destierro injusto que le
impusiera, al final de su vida, el Rey Alfonso. Así,
las provincias de Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza,
Teruel, Castellón, Valencia y Alicante, decidieron
crear y recrear un camino común, cuya cohesión
radicara en los hitos de la memoria. Turismo, cultura
y medioambiente harían el resto del peregrinaje.
Los pasos medievales de un hombre al que su bravura
le valiera el apodo de Campeador entre moros y cristiano
regresaba de esta forma novecientos años después
de que en el siglo XI le viera cabalgar por la Castilla
polvorienta. Hoy el viajero se internará tras
la estela humana y heroica de el caballero exiliado
y cantando por una de las obras más importantes
de la literatura épica.
Bajo el lema Ego de Ruderico 1043 1099, el guerrero
guiará un itinerario que a Soria le llega desde
Burgos por Alcubilla de Avellaneda, para recorrer diferentes
localidades hasta Retortillo,, donde entregará
el testigo cidiano a Guadalajara. Más tarde esta
provincial lo devolverá de nuevo por Esteras
de Medinaceli hasta Santa María de Huerta, desde
donde partirá a Zaragoza. En medio, una treintena
de pueblos jalona el camino trazado por un Cantar que
nació para ser escuchado en boca de los juglares
de gestas.
Arte, naturaleza, gastronomía, gentes y paisajes
coserán los hilvanes últimos de la Ruta
del Cid, mientras viajeros de coche, bicicleta, caballo
o mochila descubren el recuerdo de un burgalés
que midió con las estrellas. Y dentro de esta
andadura medieval a las puertas del tercer milenio,
dos grandes historias: el recorrido soriano, fusión
de los caminos del Destierro y de la Afrenta, habrá
de hacerse uno este extremo de sudor y polvo por el
que Cid cabalga.
El Cid sale
de Burgos a Soria
Es el siglo XI y finales del XX( o si lo prefiere, principios
del XXI).
El Campeador y el viajero han llegado a Alcubilla
de Avellaneda. Es el principio de una ruta en la
que el tiempo, prescindiendo de las dimensiones, se
hace uno. Esta vez el visitante no encontrará
en la guía que tiene entre sus manos un periplo
detallado de lo que ha de hallar. La mayoría
de las localidades por la que pasará en su búsqueda
de los pasos cidianos están pormenorizadas en
otros itinerarios, ya que forman parte de tierras del
Burgo, Berlanga, Medinaceli y la Ribera. No quisimos
reiterarnos. El espacio es a veces tirano y las líneas
repetidas sobran en el papel, así que le bastará
con remitirse a otras rutas, en las que los pueblos
se desentrañan con más minuciosidad.
Por otro lado, la figura del Cid es grande, alta y ancha.
Ya lo era en la historia y la leyenda se encargó
de hacerla más, por lo que bastará su
sombra para llenar un recorrido bien detallado en el
Cantar anónimo.
Vayamos tras él.
Rodrigo Díaz de Vivar entró en estas tierras
en lo que era su cuarta jornada de destierro. Venía
de Burgos, de donde había sido expulsado por
el rey Alfonso, aquél contra el que el Campeador
había luchado tiempo atrás y ahora se
proponía servir. El exiliado medieval (¡Que
buen vasallo sería si tuviese buen señor!)
hubo de dejar su tierra con pesares y mesnadas y se
lanzó al largo camino que le llevará en
repetidas ocasiones a la esquina provincial en la que
hoy nos encontramos.
Desde Alcubilla de Avellaneda, siguiendo camino y Cantar,
la ruta cidiana bordeó (bordea) la antigua calzada
romana que comunica Zaragoza con Astorga. La vía,
que por los alrededores se conoce con el nombre de Senda
de las Brujas y Camino de los Moros, fue también
recorrida por otro hombre con memoria compartida por
la historia y la leyenda: Almanzor ascendió por
allí durante la expedición de Cerbera.
Otro día de mañana empiezan a cabalgar.
de tu tierra va saliendo el Campeador leal,
San Esteban deja a un lado aquella buena ciudad.
San Esteban de Gormaz,
cabecera de la ribera vinícola soriana y villa
declarada Conjunto Histórico Artístico,
detiene
el camino junto a las orillas del Duero. Los sabores
medievales de la que fuera un día Puerta a Castilla
con fortaleza estratégica y soberbia asaltarán
al viajero, bien avenidos con los rastros de las cultura
celtibérica y el románico generoso. El
Cantar del Mío Cid le hará sus honores
reiterados tanto en el Destierro como en la parte dedicada
a la Afrenta de Corpes.
La gente de San Esteban, como muy buenos que son
A Minaya y los suyos muy bien que los recibió;
De vino, trigo y viandas tributo ofreció.
Minaya, aunque no lo acepta, agradecido quedó.
Muchas gracias quiero daros, varones de discreción,
Por vuestra ayuda y respeto en eso que nos pasó
Mucho que os lo agradece desde allí el Campeador
Y así mismo desde aquí os lo agradezco
yo
¡Por el Dios que está en los cielos que
tendréis buen galardón!
Si la teoría de Menéndez Pidal fuera la
cierta, el juglar que escribiera El Destierro era natural
de la villa, mientras que La Afrenta fue obra de un
mediniense. Eso explicaría el detalle con que
la zona es retratada en el Cantar, así como la
bondad dedicada a un San Esteban que dio posada a las
hijas del Campeador tras ser maltratadas pro sus maridos
en el Robledal de Corpes. Es el paisaje que da entrada
a la otra localidad soriana. Castillejo
de Robledo.
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Todas
estas rutas forman parte de la amplia oferta del Patronato
Provincial de Turismo de Soria. Los contenidos y las
imágenes de cada uno de los recorridos han sido
facilitados a valonsadero.com por el propio Patronato.
Los textos son obra de Susana Gómez Redondo,
y las fotografías perteneces al archivo del Patronato
de Turismo, Fernando Santiago, Lourdes Lezcano, Félix
Lozano, Alejandro Plaza, Valentín Guisande, Manuel
Caloto y Paco Lucas.
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